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Piezas de nuestro coche a las que no prestamos la debida atención

Las ruedas, el aceite, los frenos… Si algo tienen en común estos tres elementos es el ser las piezas que más cuidamos y por las que más veces vamos al mecánico. Si bien es cierto que todas ellas son fundamentales para nuestra seguridad y el correcto funcionamiento de nuestro vehículo, existen otras como la correa de distribución que suelen pasarnos inadvertidas y que tienen también una función fundamental.

Quizás aún no lo sepas pero una avería de la correa de distribución es una de las reparaciones más caras de subsanar en un automóvil, debido a la gran cantidad de elementos que dependen de ella. Por ello siempre se recomienda sustituirla a tiempo si queremos evitar males mayores y, sobre todo, revisar la correa de distribución cuando corresponda con un taller mecánico especializado.

No olvides que esta pieza tan comúnmente olvidada es un elemento esencial del motor que se encarga de sincronizar el cigüeñal con el árbol de levas, controlando el movimiento de las válvulas con respecto a los pistones.

Por desgracia, la correa de distribución suele sufrir un gran desgaste, así que hay que mantenerla en perfecto estado para prevenir cualquier fallo, ya que si por cualquier motivo llegase a romperse, la sincronización sería nula y tanto el pistón como las válvulas se verían gravemente afectadas.

Pixabay

 

Cómo realizar un mantenimiento adecuado de las correas de distribución

 

Te resolvemos las preguntas más comunes al respecto.

 

¿Todas las correas de distribución necesitan el mismo mantenimiento?

No, existen tres grandes tipos de distribución y cada una de ellas requiere de un trato diferente. Veamos:

  • Distribución por engranajes. De las tres, ésta es sin duda la distribución menos utilizada y no acostumbra a tener mantenimiento.
  • Distribución por cadena. Este sistema utiliza una cadena metálica porque no suele requerir sustitución. Aun así es aconsejable cambiarla una vez superados los 350.000 kilómetros.
  • Distribución por correa dentada. Se trata del sistema de distribución más común en los automóviles. Requiere de un seguimiento y mantenimiento periódico para evitar una rotura por desgaste.

Por norma general se debe cambiar o al menos revisar las correas de distribución entre los 100.000 y 120.000 kilómetros recorridos. Sin embargo, cada vehículo tiene un número de kilómetros asignado para esta tarea, así que para saberlo con total certeza consulta el manual de tu vehículo.

 

¿Cómo se si la correa está o no en buen estado?

En estos casos la revisión de la correa de distribución es esencial. Para ello busca la ayuda de un mecánico de coches experto que te garantice el correcto mantenimiento de tu automóvil.

Si está deteriorada, será necesario sustituir la correa de distribución lo antes posible siendo el mecánico el encargado de decirte cuánto tiempo deberás esperar para tener tu vehículo a punto de nuevo.

Recuerda que cuando lleves a revisar tu vehículo, tu mecánico compruebe todos los elementos de éste, también aquellos que pasan más desapercibidos como los embragues, los intermitentes, sistemas de seguridad etc. Tu seguridad es lo primero.